El Cerdito de Cerámica
Nunca es temprano para hablar de plata.
Miranda tiene 10. Maximiliano 8. Y desde hace unas semanas tenemos un nuevo miembro de la familia: un cerdito de cerámica que María Elena trajo una tarde.
Lo que empezó como un regalo se convirtió en clase de economía doméstica.
Cada moneda que entra es una oportunidad. "¿Cuánto tenemos?" Hay que agitar, estimar, calcular. Maximiliano jura que ya hay 200 mil pesos. Miranda, más conservadora, dice 40 mil. Probablemente hay 12 mil. Pero el ejercicio matemático es real.
Hablamos de para qué sirve ahorrar. De la diferencia entre querer algo y necesitarlo. De que el dinero es una herramienta, no un fin. De paciencia. De metas.
Y establecimos las tres reglas del cerdito:
1. No se roba.
2. No se quiebra.
3. No se toca hasta que todos estén de acuerdo.
Suena simple. Pero hay algo poderoso en ver a dos niños tratar una alcancía como si fuera un tesoro sagrado. En verlos entender que lo que es de ellos, es de ellos. Que nadie lo toca. Que ellos deciden.