Red de Apoyo

Las Personas que Hacen Posible Todo Esto

Red de Apoyo

Ser padre soltero de dos hijos es un ejercicio diario de logística, paciencia y amor. Pero hay momentos en los que la vida te recuerda que no puedes hacerlo solo — y que no tienes por qué hacerlo.

Acá les comparto un momento del video de Lorena y Cristina con Maxi en casa mientras yo estaba con Miranda. Verlo me llena de gratitud.

Esta semana vivimos una de esas situaciones. Miranda presentó un dolor abdominal agudo en la noche y tuve que llevarla de urgencias al hospital. El diagnóstico: apendicitis. La cirugía fue necesaria de inmediato.

En ese momento, mi único pensamiento era estar con Miranda. Acompañarla. Que supiera que su papá estaba ahí, al lado de ella, sin moverse. Pero al mismo tiempo, Maxi estaba en casa. Tenía que estar tranquilo, manteniendo sus rutinas, sintiéndose seguro.

Y ahí es donde aparecen las personas que hacen posible todo esto.

Lorena llegó sin que tuviera que pedirlo dos veces. Cristina, nuestra empleada que ya es parte de la familia, se quedó horas adicionales sin dudarlo. Y Wilman y Libia — amigos de hace más de 10 años — se activaron inmediatamente con logística, transporte, y acompañamiento en el hospital. Libia incluso se quedó con Miranda en el hospital para que yo pudiera ir a casa a estar con Maxi. Eso es confianza real. Confianza que no se construye de un día para otro — se construye con una década de amistad genuina.

Entre todos, Maxi siguió su rutina con normalidad. Comió, jugó, se mantuvo en contacto conmigo por teléfono para saber cómo iba su hermana, y durmió tranquilo sabiendo que estaba rodeado de personas que lo quieren. Y Miranda nunca estuvo sola — siempre hubo alguien de confianza a su lado.

Mientras tanto, yo estaba con Miranda en el hospital. Le tomamos una foto juntos antes de entrar a cirugía — los dos sonriendo. Ella estaba tranquila. Sabía que su papá estaba ahí y que su hermano estaba bien en casa. Esa tranquilidad no se improvisa. Se construye. Se construye con rutinas, con estabilidad, con personas confiables alrededor.

La cirugía salió perfecta. Sin complicaciones. Miranda se recuperó rápido y con toda la energía que la caracteriza.

Pero quiero detenerme un momento para hablar de algo que no se dice lo suficiente: la red de apoyo no es un lujo. Es una necesidad. Y construirla es un acto de responsabilidad como padre.

Cuando uno cría solo, hay una tentación constante de querer controlarlo todo, de sentir que pedir ayuda es una debilidad. No lo es. Pedir ayuda es reconocer que tus hijos merecen más de lo que una sola persona puede dar en todo momento. Es confiar en otros. Es dejar que personas buenas ocupen un lugar importante en la vida de tus hijos.

Lorena no es solo mi pareja. Es alguien que Maxi y Miranda quieren genuinamente. Alguien que se ha ganado su confianza con presencia, no con obligación. Cristina no es solo nuestra empleada. Es alguien que conoce las rutinas de los niños mejor que nadie, que sabe qué les gusta comer, a qué hora se acuestan, cómo les gusta que les preparen las cosas. Eso no se compra. Eso se cultiva con tiempo y con respeto.

Esta semana la red de apoyo funcionó exactamente como debía funcionar. Miranda tuvo a su papá en el hospital. Maxi tuvo a personas que lo aman en casa. Nadie entró en pánico. Nadie improvisó. Todo fluyó porque ya estaba construido.


A Lorena: gracias por estar siempre. Por querer a mis hijos como si fueran tuyos. Por no dudar ni un segundo.

A Wilman y Libia: gracias por más de 10 años de amistad incondicional. Por activarse sin preguntar. Por la logística, el transporte, las horas en el hospital. Libia, gracias por quedarte con Miranda para que yo pudiera estar con Maxi. Eso no lo hace cualquiera — eso lo hace familia. Porque eso es lo que son.

A Cristina: gracias por tu dedicación, por tu cariño, por quedarte esas horas extra sin pensarlo. Eres parte de esta familia.

Y un agradecimiento especial a mi equipo legal, Langon Colombia Law Firm. En medio de una emergencia médica, su respuesta fue inmediata, profesional e impecable. Juan José, gracias por manejar cada comunicación con precisión y con la urgencia que el momento requería — cada correo, cada gestión, cada detalle estuvo cubierto sin que yo tuviera que preocuparme por nada que no fuera mi hija. Alan, gracias por activarte desde el primer momento y por liderar un equipo que realmente se preocupa por sus clientes como personas, no solo como casos. Tatiana, gracias por tu visión estratégica y tu compromiso — saber que estás ahí da una tranquilidad que no tiene precio. Tener un equipo legal así no es solo una ventaja — es una red de apoyo más. Y en esta emergencia, funcionaron como familia.

A todos los padres y madres que crían solos: construyan su red. No esperen a la emergencia para buscar ayuda. Rodéense de personas buenas. Sus hijos lo merecen.

Miranda ya está en casa recuperándose. Maxi no dejó de preguntar por ella ni un momento. Y yo sigo aquí, agradecido de tener a las personas correctas al lado.

La vida te pone pruebas. Pero también te pone personas. Y con las personas correctas, no hay prueba que no se pueda superar.

🙏❤️