Hágale Pues
Empezó con keto flu y terminó con el peque dormido en el hombro de Gaby. En el medio: un tamal casero que destruyó la dieta — con justificación metabólica, fútbol, gym y un día completo paisa.
Algunos días arrancan con el cuerpo pidiéndote algo que no estaba en el plan.
Hoy abrí los ojos sabiendo que el día iba a doler. Keto flu.
La gripa cetogénica
La keto flu, para los que no la conocen, no es gripa de verdad. Es lo que pasa cuando llevas semanas en cetosis y un día el cuerpo decide cobrarte la cuenta: electrolitos bajos, glucógeno hepático raspado al fondo del tanque, cerebro pidiéndole carbohidratos a un sistema que lleva 30 días contestándole "no hay".
Los síntomas son justo los de hoy: dolor de cabeza sordo, fatiga muscular sin razón, niebla mental, irritabilidad fina (esa que solo nota la familia), y unas ganas raras de morder algo con almidón. La solución del manual: sodio + potasio + magnesio + agua. Hidratarse bien. Aguantar.
La solución del manual paisa, sin embargo, es otra.
La pregunta
Yo iba caminando hacia la cocina ya resignado al sodio en agua, cuando Gaby — que estaba terminando algo en la nevera — me suelta, muy tranquila, casi como quien comenta el clima:
Yo la miré con la cara del biohacker en keto día 30 que escucha la palabra tamal a las nueve de la mañana. Le respondí, riéndome ya un poco:
— ¿Por qué, quieres destruirme la dieta?
Ella, con la misma calma:
— Sí.
Y yo, sin pensarlo dos segundos, en automático, con todo el peso del paisa adoptivo encima:
El tamal casero
Lo que apareció después fue un tamal casero, hecho por la mamá de Gaby. Hojas de plátano apretadas, masa amarilla bien sazonada, el trozo de pollo que aparece como sorpresa, el grano de arroz, la papa que se deshace. Esa pieza de ingeniería culinaria antioqueña que las mamás paisas perfeccionaron durante generaciones.
No hay tamal industrial que se le acerque. Esto era casa, fogón, mamá, domingo. Pero un martes.
Y lo destruí. Con justificación metabólica completa: keto flu diagnosticada, glucógeno raspado, sistema pidiendo carb reload. El cuerpo dijo gracias en la primera mordida. La cabeza dejó de doler antes del último bocado. Hay cosas que no aparecen en ningún paper de nutrición pero que el cuerpo entiende mejor que el Excel del macro tracker.
El día redondo
Después del tamal — energía recargada, cabeza despejada — el día se abrió como un abanico. Tenía mil cosas en la lista y un solo cuerpo. La única forma de hacerle caber todo era dividir y conquistar.
Gaby agarró a los pelaos y se fue para el fútbol — ese ritual de la tarde que ya se volvió columna vertebral de la semana familiar. Yo me fui directo al gym a darle a fondo, con el tamal todavía haciendo magia en el torrente.
Dos horas después, los tres frentes se reunieron en La Causa — sushi al cierre del día, como ya es costumbre cuando el plan funcionó. Los pelaos con cara de haber dejado todo en la cancha.
Dormido en el hombro
Y entonces pasó el momento que quedó como la imagen del día. El menor de los pelaos, que ya había dejado el alma entera en el campo, se recostó en el hombro de Gaby y se quedó dormido. Plato de sushi a medias en la mesa. Ojos cerrados. La otra al otro lado, también apoyada, viendo el celular ya con energía de fin de jornada.
El equipo operativo
Hay una pieza operativa de este día que no aparece directamente en la foto pero sostiene la logística completa: Gaby maneja el día a día con seriedad — fútbol, horarios, comidas, el ritmo de la casa. Y de vez en cuando, en un martes cualquiera, también aparece con un tamal casero de la mamá.
Tener a alguien que agarra la mitad operativa del peso es lo que hace posible la otra mitad — el trabajo, el gym, los planes que se cumplen sin tropezones. Gracias, Gaby. Por la logística impecable, por el tamal, y por el cierre del día.
Lo que se construye
Hoy fue un día redondo. Keto flu derrotada por tamal casero. Entrenamiento serio con el cuerpo respondiendo. Fútbol cumplido para los pelaos. Sushi en La Causa al cierre. Un peque dormido al cierre del día, después de haber dejado todo en la cancha.
Si tuviera que resumir el modelo de vida que estoy intentando construir, sería exactamente este día. Disciplina firme con huecos calientes. Trabajo serio con tamal de mamá adentro. Casa funcionando. Equipo operativo. Ciudad que abraza.
Y un hágale pues cuando el cuerpo lo pide.
Fútbol en Medellín. El ritual de la tarde que estructura la semana familiar.
La Causa. El restaurante que se volvió ancla nocturna del clan.
La cancha y el ring. El círculo deportivo entre fútbol, MMA y la mesa que los recibe a todos.
MMA Colombia. Cómo arrancamos en el dojo paisa.